La noche del 28 de octubre, Sala Metrónomo se convirtió en el punto de encuentro para los seguidores del hardcore con el regreso de H2O a Chile. En el marco de la gira que celebra los 30 años de su álbum homónimo H2O y los 25 años de Go, la banda neoyorquina ofreció una presentación cargada de energía, clásicos y esa actitud mental positiva que ha acompañado su historia durante más de tres décadas.
Los encargados de abrir la jornada fueron los nacionales de Ariete, quienes pisaron fuerte sobre el escenario desde los primeros acordes y dejaron las energías al tope. El público se mostró participativo durante toda su presentación y no dudó en corear algunas de las canciones más reconocidas de la banda, como “Inquebrantables” y “Continuar”, demostrando el vínculo que han construido con sus seguidores dentro de la escena hardcore chilena. Además, la agrupación atraviesa un momento especialmente emocionante, ya que a partir del 7 de noviembre emprenderá una gira por Perú, un nuevo paso en su camino musical que recibieron con entusiasmo y por el que agradecieron enormemente al público chileno, reconociéndolo como un impulso fundamental para alcanzar estos objetivos. La conexión con la escena también se hizo evidente fuera del escenario: integrantes de H2O, como Rusty Pistachio y Max Morse, se dejaron ver a un costado disfrutando de la presentación y apoyando a la banda nacional. Un gesto que habla de respeto, comunidad y de una pasión por el hardcore que trasciende fronteras.




Fotos por: Benjamin Chamoro (@wara.mp4)
Cuando llegó el turno de H2O, la sala se transformó en una auténtica celebración del hardcore. Desde el inicio, el público aprovechó cada canción para cantar, saltar y hacer crowd surfing, manteniendo el movimiento constante durante buena parte del espectáculo. Aunque fuimos testigos de un par de incidentes que afortunadamente no pasaron a mayores, la intensidad se mantuvo como parte de una noche donde la entrega de la banda y sus seguidores fue protagonista.
El repertorio puso en primer plano canciones esenciales de H2O y Go, con himnos como “Nothing to Prove”, “Family Tree”, “Still Here”, “One Life, One Chance” y “5 Yr. Plan”, entre muchos otros. Aunque el público acompañó a la banda cantando cada una de sus canciones, hubo momentos especialmente memorables en los que las voces de los asistentes resonaron al unísono por toda la Sala Metrónomo. Temas como “Nothing to Prove”, “5 Yr. Plan” con su intro tan reconocible “My friends look out for me like family, my mom’s been struggling since i was 3…” y “Still Here” se convirtieron en auténticos himnos colectivos, mientras los saltos, los mosh, el calor de la sala y la energía desbordante terminaban de darle forma a una noche difícil de olvidar. Cada canción fue una oportunidad para reafirmar el vínculo entre H2O y quienes han encontrado en su música una fuente de inspiración, identidad y sentido de comunidad. Y aunque el motivo de la gira giraba en torno a estos dos discos fundamentales, también hubo espacio para otros clásicos, tal como Toby Morse había adelantado días antes del inicio de los conciertos por Latinoamérica.
Al frente, Toby Morse demostró por qué sigue siendo uno de los rostros más reconocibles y queridos del género. El vocalista comentó que el desgaste y las exigencias de una gira pueden pasar la cuenta, pero eso no impidió que se mantuviera lleno de ánimo, energía y siempre con una sonrisa para sus seguidores. Su conexión con el público fue constante: se acercó a las primeras filas, acortó la distancia entre el escenario y la barricada y compartió el micrófono con quienes querían formar parte de la experiencia. Más que una presentación ejecutada desde arriba de un escenario, fue un encuentro directo entre una banda y una comunidad que ha crecido junto a sus canciones.
Hablar de H2O es hablar de una de las agrupaciones más emblemáticas e influyentes del New York Hardcore (NYHC). A lo largo de su trayectoria, la banda ha defendido la Positive Mental Attitude (PMA), llevando un mensaje de optimismo, respeto y superación personal que se refleja tanto en sus letras como en su manera de relacionarse con sus seguidores. Esa convicción también se conecta con la constancia y disciplina del vegan straight edge, principios presentes en la banda y especialmente visibles en la familia Morse. En una escena donde la autenticidad importa tanto como la música, H2O sigue predicando con el ejemplo.
Lo vivido en Sala Metrónomo fue mucho más que una celebración de dos discos icónicos de la escena: fue un recordatorio de todo lo que una banda puede significar para quienes la han acompañado durante años. H2O ha inspirado miles de vidas a través de su música, construyendo un legado que trasciende generaciones y que se mantiene vivo cada vez que suenan sus himnos frente a una sala repleta de personas cantando a todo pulmón.
Hay bandas que marcan una época y otras que terminan formando parte de la historia personal de quienes las escuchan. H2O pertenece a esa segunda categoría: una de esas agrupaciones que aparecen una vez en la vida y cuya huella permanece mucho después de que termina el último tema.
Esperamos volver a encontrarnos con ellos en algún momento y que esta no haya sido la última vez para ninguno de sus seguidores. Porque, después de más de 30 años, la energía sigue intacta y la historia de H2O todavía tiene mucho por contar.




Fotos por: Benjamin Chamoro (@wara.mp4)
