La jornada en MiBar tuvo dos caras distintas del power metal nacional: una banda que volvió al escenario mostrando nueva materialidad en su sonido y otra que confirmó que su crecimiento ya dejó de ser promesa para transformarse en realidad. la noche se sostuvo en canciones que supieron mantener atento al público de principio a fin.
Symphony of The Night comenzó su presentación con “The Light of Fire”, único tema inicial con voz antes de entrar en una sección mucho más instrumental. “Brothers” y “Stratosphere” funcionaron como una transición donde la banda apostó por desarrollar atmósferas y tensión desde los arreglos, dejando que guitarras, teclados y cambios de ritmo sostuvieran completamente el escenario.
El verdadero punto de inflexión llegó con “Judgement Day”. Ahí apareció Michelle por primera vez y el show tomó otro carácter. Su entrada cambió inmediatamente el peso de las canciones, incorporando un registro más agresivo y oscuro que contrastaba con las líneas limpias de Jaime. Más que un simple intercambio vocal, ambos lograban darle distintas capas a cada tema.
“Demons in Me” y “Valhkyr” terminaron de consolidar ese momento del set. La banda sonaba más compacta y segura, especialmente en cómo manejaban los cambios de intensidad sin perder naturalidad. Había espacio para melodías más abiertas, pero también para secciones mucho más tensas y directas.
“Fire in the Sky” preparó el terreno para uno de los momentos más particulares de la noche: “Tender Surrender”, clásico instrumental de Steve Vai. Algunas interferencias técnicas aparecieron al inicio del tema, aunque la banda logró recuperar rápidamente el control y continuar sin romper el ambiente. El cover permitió además mostrar otra faceta del grupo, mucho más enfocada en sensibilidad y ejecución que en intensidad constante.
Luego llegó “For the Love of God”, otro guiño al universo de Vai, extendiendo una sensación más introspectiva antes de entrar en “Symphony of The Night”, sencillo que en vivo tomó un carácter mucho más pesado y sombrío. La canción dejó bastante clara la dirección que la banda quiere seguir en esta nueva etapa.
Cuando parecía que el show ya había mostrado todas sus variantes, Michelle volvió a aparecer en “Cursed Blood”, tema nuevo de la banda que cerró la presentación recuperando velocidad y una mezcla entre voces limpias y guturales mucho más marcada. Fue un cierre que dejó ver una faceta más agresiva y moderna de Symphony of The Night, pero sin abandonar la carga melódica que sostiene gran parte de su propuesta.






Por su parte, Forzaken salió al escenario sin introducciones largas ni pausas innecesarias. “Rising Sun” bastó para encender la pista de MiBar y dejar claro que la banda entiende perfectamente cómo administrar la energía de una presentación en vivo. Marcela tomó rápidamente el control con una interpretación firme y segura, sorprendiendo especialmente por la limpieza y estabilidad de su voz en directo. Incluso en los momentos más altos del show mantenía claridad, potencia y control, algo que terminó elevando bastante la presentación completa de la banda.
“Judith”, “Life is Beautiful” y “1000 Pieces” mantuvieron al público completamente conectado, pero fue “Fade to Grey” la que terminó de romper la distancia entre banda y audiencia. A esas alturas ya había gritos constantes pidiendo más canciones y una respuesta inmediata desde la pista.
Uno de los puntos más notorios de Forzaken fue la calidad de sonido que manejaron durante toda su presentación. Cada instrumento encontraba su espacio con claridad y eso permitió apreciar mucho mejor el trabajo colectivo de la banda. No se sentía una agrupación intentando demostrar algo; sonaban cómodos, preparados y completamente capaces de abrir shows para cualquier banda internacional ligada a su estilo.
Además, no dependen únicamente de velocidad o potencia; también saben cuándo bajar revoluciones para darle espacio a melodías más emotivas y teclados que amplían mucho más el carácter cinematográfico de sus canciones. Ahí el trabajo de Diego fue clave, especialmente en momentos donde el teclado terminaba guiando el ambiente completo del show.
Entre canciones incluso hubo espacio para celebrar el cumpleaños de Diego, un momento breve pero suficiente para mostrar la cercanía entre banda y público. Después de eso, “Set Me Free”, “Ghost Love Score” y “Beyond The Sun” mantuvieron la intensidad alta hasta cerrar con “Unchained”, dejando a gran parte del público pidiendo una última canción.







Era primera vez viendo a ambas bandas, y la impresión termina siendo bastante positiva por razones distintas. Symphony of The Night parece estar construyendo una identidad más emocional y oscura, apoyándose mucho en los contrastes vocales y en composiciones que buscan conectar desde la tensión y la melodía. Forzaken, en cambio, transmite seguridad absoluta sobre el escenario; una banda ordenada, con un sonido sólido y con una química interna que se nota constantemente en vivo.
Nota por: Nicolas Miranda
Fotos por: Carla Olmedo (@Melodyvisuals.ph)
